En el mito de la creación olímpica,
como cuenta Hesíodo en su Teogonía, Urano acudía cada noche a cubrir la tierra
y unirse a Gea. De esta unión nacieron los titanes Crío, Ceo, Hiperión, Jápeto,
Océano y Crono, y las titánides Temis, Rea, Tetis, Tea, Mnemósine y Febe,
modelos de belleza y deidades de animales y vegetales, océanos, bosques, mares,
lagos y ríos. Pero sus hijos menores resultaron ser monstruos: los Cíclopes
(Arges, Brontes y Estéropes), gigantes de un solo ojo, y los Hecatónquiros
(Coto, Briareo y Giges), gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas.
Urano se avergonzó de ellos y
decidió encerrarlos en el Tártaro, el mundo de las profundidades y la
oscuridad. Gea sin embargo los amaba, así que incitó a los titanes a que se
rebelaran contra su padre. Urano terminó por encerrarlos también en el Tártaro.
Gea acudió a ayudarles con las titánides. Pero apenas liberados, los cíclopes
atacaron a los titanes, y los hecatónquiros a las titánides, celosos de su
belleza.
Gea se vio entonces obligada a
encerrar por su cuenta y para siempre a cíclopes y hecatónquiros. Gea pidió
ayuda a sus hijos, titanes, para vengarse de Urano, pero sólo Cronos estuvo
dispuesto a cumplir con su obligación. Cronos encontró a Urano confiado en
brazos de Nix, con la que había engendrado a Tánatos e Hipnos, y le castró con
una hoz de pedernal que le había dado Gea, arrojando los genitales tras él. Al
salpicar la sangre (o, según el mito, el semen) de éstos en la Tierra,
surgieron los Gigantes (más tarde destruidos por los dioses con la ayuda de
Heracles), las Erinias, las Melias (ninfas de los fresnos) y, según algunos,
los Telquines. Cronos arrojó al mar la hoz (que dio origen a la isla de Corfú,
aunque otras versiones cuentan que la hoz ensangrentada fue enterrada y de ella
nació la fabulosa tribu de los feacios, que habitaba esta isla) y los genitales
de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Cronos encerró
entonces a Urano en el Tártaro junto con los cíclopes y hecatónquiros, a
quienes también temía.
Tras esta victoria Cronos subió al
trono y reinó en el Universo. Gea y Urano, poseedores del conocimiento del
porvenir, vaticinaron que uno de sus hijos le arrebataría el poder, como él
había hecho con su padre, por lo que Cronos devoró a sus cinco primeros hijos a
medida que fueron naciendo. Cuando Rea quedó encinta por sexta vez, desesperada
al ver cómo Cronos se tragaba a sus hijos, se escondió en la isla de Creta,
donde dio a luz a Zeus. Engañó a Cronos, dándole a comer una piedra envuelta en
pañales. Zeus creció en secreto, y al ser mayor, con la ayuda de Gea, le dio a
Cronos una pócima que le hizo vomitar a sus hermanos. Con su ayuda y con la de
los Cíclopes, que había liberado del Tártaro, logró vencer a Cronos y a los
Titanes. Cronos fue encadenado en el Tártaro y Zeus ocupó el Olimpo.

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